jueves, 10 de julio de 2008




¿No cesará este rayo que me habita
el corazón de exasperadas fieras
y de fraguas coléricas y herreras
donde el metal más fresco se marchita?



¿No cesará esta terca estalactita
de cultivar sus duras cabelleras
como espadas y rígidas hogueras
hacia mi corazón que muge y grita?



Este rayo ni cesa ni se agota:
de mí mismo tomó su procedencia
y ejercita en mí mismo sus furores.



Esta obstinada piedra de mí brota
y sobre mí dirige la insistencia
de sus lluviosos rayos destructores.



Miguel Hernandez, El rayo que no cesa

6 comentarios:

Lena dijo...

Ah!

Cómo me gusta este poema!!!!

Podría comerlo a diario!

Te he sentido tristona...

Ojalá que sólo sean ideas mías.

Un besito, Ari...

Mimos a Bruma!

Atlántica dijo...

El rayo que no cesa... me trae recuerdos. Muy pocos poetas consiguen una técnica tan buena y una riqueza tan delicada...
Gracias linda!
Cuándo te veré por la isla? Las Canteras nos espera para pasear, charlar y beber cerveza.

Un besito muy fuerte!

M.M. dijo...

Ariadna: Excelente selección de Miguel Hernandez. Poeta maravilloso.

Un abrazo.

Maya

Pedro dijo...

Miguel Hernández y su desgarrador mundo de incomprensión.
Un poema muy emotivo y hermoso.
Besos.

Tarántula dijo...

No conocía esta foto de Miguel Hernández. Era guapo Miguel Hernández, era poeta. Era verdadero poeta. Son pocos los verdaderos poetas, pero él lo era. Lo era.

ángel dijo...

Gracias por este clásico del pastor orielense del lenguaje poético en sus expresiones más claras. Gracias a este hermoso poema te descubro.




Saludos...