martes, 13 de febrero de 2007

Escher

Hoy he ido a una exposición de Escher. Fascinada ante las composiciones imposibles que sólo él supo crear, pensaba en qué es lo que hace al genio. ¿Son las ideas, es el dominio de la técnica, la perfección en la ejecución, el trabajo? Sin duda todo eso es muy importante imprescindible, pero para mí lo que hace al genio es la obsesión. El motor oscuro, a veces siniestro, otras brillante y certero como una revelación, que hace repetir cien veces un cuadro, un escrito, una obra, hasta que parece lo suficientemente bueno, hasta que es aquello que precisamente habia nacido en la cabeza y en las tripas.

El monstruo queda apaciguado, pero sólo por un tiempo, porque pronto vuelve pidiendo más.

A Escher y a muchos otros, gracias.


5 comentarios:

Laura dijo...

No me gusta este tipo de pintura. Me parece ingenioso, ocurrente y todo un desafío para el cerebro, pero me marea.

Para ser genio hay que ser perseverante, pero no todo el perseverante es genio.

La Gata Insomne dijo...

Alucinante, te rompe TODOS los esquemas, va contra la Gestalt!!!!
a mí me encanta
besos

Mil Orillas dijo...

A mí también me encanta!
Gracias por compartir tu experiencia!

cariños gordos

Timeo dijo...

La genialidad no está en despertar el asombro con figuras imposibles, hay un lenguaje oculto mucho más allá de las formas en la geometría, que pone en relación lo racional con lo onírico, lo divino y lo humano; pero para llegar a él no basta con obsevar un grabado, como en este caso, y ver qué es lo que te cuenta, hay que saber preguntar.
No creo en la figura de los genios, pero si se clasifica a Escher en este grupo no es por el virtuosismo de la técnica, si no por aunar muchas cuestiones y sensibilidades a lo largo de toda una vida y reflejarla en sus obras

Diego J. dijo...

Curiosas imágenes...

Un saludo.