martes, 20 de agosto de 2013

Última y fugaz visita a la clínica Sanitas Alcobendas

Hoy, dado que el pasado mes de vacaciones tampoco me quedé embarazada, había decidido iniciar mi 2º ciclo de inseminación artificial. No sabía si sería demasiado tarde ya que me vino la regla hace una semana, pero por si acaso, pedí cita al misterioso buzón de correo electrónico, única vía de comunicación con la clínica. Me hubiera gustado llamar y preguntar si el día 8 era demasiado tarde para iniciar el tratamiento antes de desplazarme hasta allí, pero ya me habían advertido que no aceptaban ningún tipo de consultas telefónicas. Así que por si acaso avisé a la oficina de que llegaría tarde y salí rumbo a la clínica a primera hora de la mañana. Tras una hora y cuarto de metro, llego y me recibe una nueva y desconocida doctora que jovialmente me interpela: Hola Ariadna, ¿Cómo te va con el Monestrol?-Como si me conociera de toda la vida. La miro desconcertada. ¿Perdona? A lo que ella insiste con leve gesto de impaciencia hacia la estupidez de sus pacientes -Sí, ¿que qué tal te va con el Monestrol?- En vez de contestar miro la hoja que tiene delante: esa especie de ficha policial que se estudian 2 minutos antes de que entres y le digo "Disculpa me parece que hay un error. Yo soy Ariadna X Y, no Ariadna X Z”. La enfermera que está al lado me mira con gesto entre ofendido y hostil como si me reprochara el ser capaz de ser tan ruin como para mentir sobre mi identidad solo para evidenciar que no es infalible. Cruzan miradas de desconcierto. "Ha debido haber un error con las citas. ¿A qué hora estabas citada? 9:30. Silencio.¿Y no eres Ariadna X Z?. No. Silencio.¿por cierto y tú te llamas? Cristina. Silencio. Doctora Cristina JDT. Encantada." La enfermera se afana buscando mi expediente en un archivador repleto de sobres. La doctora espera con gesto incómodo. La miro un momento pero al rato aparto la mirada y me dedico a examinar la consulta. Me detengo en la silla de exploración. La sábana de papel. La empapadera desechable un poco de lado, mal puesta. Me pregunto si lo han colocado  con descuido o es la huella del paso del trasero del anterior paciente.  Junto a la silla el ecógrafo vaginal,  ya con el condón puesto y un pegote azul de lubricante en la punta. Me da mucho asco. Encuentran  mi expediente y al Doctora JDT se recompone detrás del gordo fleje de papeles. “Así que venías a iniciar un segundo ciclo. Si, así es. ¿Qué día te vino el periodo? El pasado martes. Ah entonces no podemos hacer nada este mes. Es demasiado tarde. Si quieres te doy cita para el próximo. Pero, el mes pasado empezamos más o menos este día. Es demasiado tarde. No me vas a hacer una ecografía ni nada? No, el mes que viene. Te daré cita para el día 11 quiero verte antes de que te baje el periodo. ¿El día 11 estarás tú? Silencio. Puede, pero no es seguro. El pasado ciclo me vieron 4 médicos distintos (Sí, el que me comunico el fracaso de mi inseminación fue el 4º), me gustaría que esta vez me atendieras solo tú. No puedo asegurarlo, aquí estamos de 8 a 8. ¿? Hasta el mes que viene entonces, no olvides tu cita, a las 11:15 el día 11.

Definitivamente no volveré a esta clínica y mucho menos voy a volver a someterme a todo este proceso pagando un dineral para recibir un servicio pésimo, aparte del riesgo de acabar concibiendo un hijo del Sr de Ariadna X Z.


Este mes buscaré una clínica donde me traten si no como a un paciente, al menos, como a un cliente. 

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