viernes, 6 de junio de 2008

Madre de Dios IV

427, 428, 429… La Casa de las Flores esta a 532 pasos de su casa, a 480 si va descalza. La calle Evitamiento es un lugar polvoriento en medio de la nada a 6450 pasos de la casa de Rosita y así como a un millón de pasos de las campanas de San Bartolomé. Uno no puede andar tanto para ir a trabajar, pero ya hay quien ha encontrado remedio. Al caer el sol un carrero recorre las calles de Madre de Dios para llevarlas a Evitamiento. Es una comparsa alegre que va seguida de niños. Algunas mulatas van con los pechos al aire y van saludando con la mano y tirando besos a los hombres que se asoman a las puertas de las tabernas para verlas pasar como si fueran las reinas de la fiesta. Los chicos las insultan y a veces les tiran piedras. Los más audaces cogen carrerilla y suben al carro intentando pellizcar un pecho o una nalga hasta que las más viejas los corren a empellones. Rosita va apiñada entre ellas. No le gusta Evitamiento. La tía anda buscando casa por allá para que no tenga que ir en el carro, pero Rosita no quiere. Está demasiado lejos. Los hombres también han cambiado. Llegan con el gesto torcido y con una sed muy grande que ya no saben con que apagar. Tras encuentros rápidos y violentos, algunos terminan llorando, ahogados en aguardiente y lágrimas entre los pechos de sus amantes de pago. El último día la Dueña la despidió con lágrimas en los ojos y la besó como a una hija. Fue un larga noche de juerga, como si se fuese a terminar el mundo. Vinieron todos lo viejos clientes, hasta algunos que hacía años que no venían. Corrió el vino y al amanecer la Dueña sacó ropavieja y caldo e invitó a todo el mundo. Rosita gano mucho esa noche pero apenas le quedaba tiempo para estar en el salón. En el salón está Gerardo. Le dicen el mudo porque nunca habló, pero nadie sabe si no puede o es que no quiere. Sordo no es, porque toca el piano como los ángeles. Rosita le sonríe desde su rincón y él toca melodías briosas haciendo bailar los dedos sobre las teclas blanquinegras. La última noche no paró de tocar y aunque tocaba aires de fiesta a Rosita todos le suenan tristes. Tumbada en la cama, empapada en sudores ajenos, mira el techo mientras la música la recorre como un dulce lamento. Esto piensa Rosita en el carro. Piensa en la Dueña, retirada del negocio ya, piensa en los pelos de la espalda del doctorcito, piensa que los viejos todos huelen igual y piensa en los dedos bailarines de Gerardo el mudo.

11 comentarios:

Anónimo dijo...

Creo que esta es la parte que más me ha gustado hasta ahora. La idea de la carreta muy buena, muy visual. Hasta parece que vamos en ella acompañando los pensamientos de Rosita...
Hay que sacar tiempo hasta de debajo de las piedras para no dejar de escribir. Ánimo!
Alicia

Mariela Cordero dijo...

Buena lectura,y un grato lugar en a web, me tomé la libertad de recomendarlo en mi blog.

Un saludo!

Insomne dijo...

hola hermanita :)

Pedro dijo...

Un texto excelente, como toda esta historia de Madre de Dios. Va tomando cuerpo y peso. Ya habla por sí solo.
Un beso.

Atlántica dijo...

Me encantó!
Y a mí, como a Alicia, es la parte que más me ha gustado.
Niña, eres la mejor.
Un besito muy fuerte

Flores de su pena dijo...

Muy interesante ha sido siempre esta historia. La sigo con un ritmo acompasado, sin impaciencia. Me gusta mucho, me recuerda un poco a "La Cándida Eréndira y su Abuela Desalmada" de García Márquez, novela breve que me cautivó, me enganchó.
Sigue escribiendo, por favor.
Gracias.

Ariadna dijo...

Je je, creo que se me notan demasiado mis lecturas. Aunque hace años que no leo nada de García Márquez, es uno de mis escritores favoritos y su huella siempre estará en mí.

me alegro de que os guste...Muy pronto la quinta parte...

La Gata Insomne dijo...

Ya parezco una aduladora profesional, pero es que eres una narradora de primera

aquí sigo pegada

besos

Lena dijo...

La voz, Ari...qué fantástico voz tienes...de carrerilla, invitona, divina....

Firma, firma...

Vaya forma de escribir, guapa!

(perdona la tardanza en comentar...quería venir con tiempo y tranquilidad a leerte...como se debe leer a los escritores....)

Besos

Tarántula dijo...

hola:

no había leído antes esta historia que parece un retazo de otra antes empezada. Me ha gustado tu estilo. Creo que tienes talento, muchacha.

Tarántula dijo...
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