viernes, 11 de abril de 2008

Madre de Dios II

Ajena a todo, Rosita vuelve a casa. Para ella aún es ayer. Va siguiendo la sombra por las calles, como un gato arrimada a las tapias de las casas, enemiga del sol. Rosita la india, Rosita la flor, hermosa equilibrista sobre imposibles tacones rojos. Piernas de alambre, caderas llenas, los ojos de niña soñolienta, la cabeza vacía ya pensando en las sábanas. Atraviesa el mercado de puntillas volviéndose invisible como le enseñó su tía. Hoy no hace falta, nadie la mira, andan todos como locos con unos carteles que han pegado en los muros. No puede ser el pregón de fiestas, aún falta mucho.

Rosita la india no sabe leer, no fue mucho a la escuela. Primero el maestro no quería que dejase de ir, tanto que fue a hablar con su tía, pero desde que hablaron fue al contrario. Rosita no fue más a la escuela y era el maestro el que venía a casa. Pero Rosita igual, no aprendió a leer. Sin embargo le gustan los libros, hunde a menudo la cara en su páginas amarillentas, desliza la punta del dedo por el canto de las hojas e imagina los cuentos que contienen: Muchos son de amor, otros de miedo, otros vidas de santos, a veces se cuelan cuentos verdes de los de las noches. Cuando Rosita cumplió 14 años el maestro se empeñó en casarse. Pero la tía lo despachó amenazándole con ir al juez y diciéndole que no volviera más por aquella casa. Rosita lamentó que se llevara los libros con él.

Pasaron unas semanas tranquilas, la Rosa se volvió niña Rosita de nuevo e incluso volvió a jugar con los lagartos del patio. Pero la calma duró como el aceite, la noche que la garrafa de la cocina tocó fondo, su tía la llevo a la Casa de las Flores. La Dueña las recibió con malas formas y se pasó media hora examinando a Rosita como a un caballo. Cuando terminó la tomó por el mentón mirándola a los ojos y le preguntó: "¿Sabes contar?... Bah, no importa ya aprenderás. Ahora sube arriba que ya hay clientes." Hace siete años que Rosita pasa las noches en la casa de las Flores. No hay nadie que sepa contar mejor que ella.

5 comentarios:

Lena dijo...

Hay que cambiar el Ari por Sara...
Estas letras tienen que estar respaldadas por el nombre de la escritora...ESCRITORA....

Qué bien, niña!

Más,más...!

(me ha encantado...de veras...ESCRIBES...!)

beso

Flores de su pena dijo...

Continúa, narras de una forma que atrapa, las palabras ruedan con facilidad. Sigo la historia, estoy pendiente.
Saludos
María E.

Tv for Blogs dijo...

Muy sencillo y bueno bonito todo por aqui. Bezos.

Pedro dijo...

¡Ufff! Vaya historia. Cuánto encierras en tan pocas líneas. Un relato muy bueno, te atrapa hasta el final, y, sobretodo, lo mejor es lo que no dices, porque no hace falta.
Besos.

La Gata Insomne dijo...

Siempre te lo digo
o no???

escribes de maravilla, hace falta que te sientes a escribir mucho más

yo digo como Lena

"cada cosa por su nombre"

o no??

Rosita... a estas alturas sabe hasta álgebra


besos ya de regreso