jueves, 16 de agosto de 2007

Liberación

El día comenzó como cualquier otro. A las 7.15 el despertador sonó como siempre en la mesa de noche de Antonio y como siempre el siguió roncando sin atender al cacharro que se desgañitaba tratando de llamar la atención con sus molestos pitidos. La diferencia estuvo en que aquella mañana en vez de decirle su habitual “Páralo ya, cariño” ella le soltó un “¿Puedes apagarlo de una puñetera vez?” Antonio se despertó de golpe y la miró cómo si estuviese poseída. Ella se incorporó de la cama algo asustada y susurró un “Perdona” mientras se escurría hacia el baño. ¿Por qué había dicho aquello? Su tono no había sido de enfado, ni siquiera su ánimo, sino limpiamente neutro. Debía dejar de tomar tranquilizantes. No le sentaban bien pensó al meterse en la ducha. Sí, definitivamente iba a dejar las pastillas, además hacía ya dos semanas que no tenía crisis de ansiedad… se lo diría a la doctora el jueves. Cuando iba a salir de casa se cruzó con Antonio en el pasillo:
-¿Qué tal estoy?
- Más gordo y calvo que cuando te conocí.
- Me refería al traje nuevo.-Contestó Antonio con gesto serio.
- ¿Ah el traje? Te sienta muy bien.- dijo ella con convencimiento.
- No sé que te pasa hoy pero estas rarísima.
Realmente estaba rarísima pensó mientras entraba en la oficina a las 8.30. No sabía por qué había sido tan brusca con Antonio, no estaba enfadada con él y ella nunca era así. En el pasillo se encontró con Carolina que taconeaba alegremente meneando la melena
-Bueenos díiias.- dijo cantarina. -¿Coffe?
-Claro- contestó ella dirigiéndose a la máquina de café del pasillo
-¡Ay! te tengo que contar, me he encontrado con Anselmo el de Compras que aunque hace dos meses que no me hace ni caso, hoy ha estado encantador, hasta me ha dicho que estoy más delgada, fíjate, por fin alguien se da cuenta… ¿pero qué te pasa?¿me estás escuchando?
-Realmente no.- contestó saliendo de su ensimismamiento
- Ay Cari ¡qué te estoy hablando de Anselmo!! Me ha dicho que estoy más flaca!
- Carolina, eso no es cierto, por lo menos has engordado tres kilos más desde verano
- Estas celosa, te mata la envidia ¿Comemos juntas y termino de contártelo?
- Solo si me prometes que no contarás las calorías de cada plato de la carta. No te aguanto cuando haces eso
- Cari, estas de un borde subido.- le recriminó Carolina poniendo cara rara y con un punto lastimado en la voz
-No, de verdad no. Me voy tengo la reunión de seguimiento de objetivos
Dios, dios que le pasaba, sin duda esto tenía que ser efecto de las pastillas, jamás le había hablado a Carolina así, normalmente le seguía la corriente en sus fantasías acerca de los hombres y toleraba con benevolencia todas sus obsesiones en torno a su peso, por eso no entendía que le pasaba hoy. Era como si tuviese una incontinencia verbal que le impidiese callar aquello que pensaba. “Ni una pastilla más, el jueves se lo digo a la doctora” se dijo decidida mientras se metía en la sala de la reunión.
En la sala ya estaban casi todos, los habituales: logística, marketing, atención al cliente…, sirviéndose café y codiciando los mejores sitios cerca de las fuentes de galletas que ponía la secretaria de la dirección en la larga mesa. Lucía era la encargada de hacer la presentación así que empezó a preparar el proyector y a buscar su fichero en el ordenador de la sala, mientras intentaba calmar sus nervios, con las técnicas que los jueves le enseñaba la doctora “Cuenta hacia atrás, respira hondo manteniendo el aire en los pulmones 5 segundos, 1,2,3,4…Expira”
Cuando llegó el director empezaron. La reunión discurría con la monotonía habitual Lucía presentaba una infinidad de gráficos con cifras, ratios, evoluciones, mientras la audiencia callaba en la penumbra de la sala rumiando galletas. Nadie preguntaba ni hacía el menor comentario. Cuando terminó su exposición, el director se dirigió a la sala.
- Como sabéis esta reunión tiene su origen en la encuesta de clima laboral de hace seis meses que dio como diagnóstico la carencia de comunicación en la organización. No se que opinareis pero personalmente creo que con esta reunión mensual hemos mejorado notablemente en este sentido y estoy seguro de que a largo plazo el impacto será muy positivo
Hubo un murmullo de aprobación en la sala.
- Bueno ¿qué opináis vosotros? nadie quiere compartirlo.- De repente todo el mundo encontraba el techo interesantísimo.
- A ver Lucía, tú preparas los datos ¿Qué opinas?.- Se dirigió hacia ella el director con una sonrisa expectante
Lucía vio llegar el momento que temía, sintió los ojos de todos clavados en ella y como un sudor frío le empapaba la espalda, trató de dominar su boca, de callar, de huir pero las palabras ya volaban por su garganta y era imposible detenerlas
- Esta reunión no sirve absolutamente para nada, salvo como excusa para tomar un descanso a mitad de mañana y de paso atiborrase a galletas. Llevo presentado los mismos datos los últimos 4 meses y nadie se ha dado cuenta. Por favor discúlpenme.
Se levanto de la mesa y salió de la sala casi corriendo mientras veía aún los rostros estupefactos de sus compañeros. Por fin se habían hecho realidad todos sus terrores infantiles, esta vez sí iba a perder su trabajo, se iría al paro con 37 años. Esto era el fin. Su madre tenía razón cuando le decía que no valía para nada, era cierto…¡para nada! se repetía sin cesar camino al cuarto de baño cuando al doblar una esquina se chocó con Anselmo
- Hombre Lucía ¿Qué tal? ¿Te encuentras bien?¿Tienes muy mala cara?
- Estoy fatal acabo de hacer algo horrible.- sollozó
-¿Puedo hacer algo por ti?
Lo supo iba hacerlo de nuevo:
-¿Te importaría mucho acostarte conmigo?.-Casi le gritó mientras empujaba la puerta del aseo de señoras
Se metió en uno de los retretes y cerró la puerta. ¿Por qué esta pasándome esto? No es normal ¿estaré volviéndome loca? Es eso, me estoy volviendo loca. No, no es eso nadie se vuelve loca de la noche a la mañana. ¡Son las pastillas! Pensó desesperada mientras buscaba con dedos convulsos la caja de tranquilizantes dentro del bolso y leía el prospecto.
Aquí esta “efecto secundarios: Nauseas, vómitos, dependencia, paranoia”. Es eso ¡estoy paranoica! Me voy a ver a la doctora ahora mismo ella sabrá que hacer.
Salió como una tromba del aseo por un segundo, se encontró con ella misma en el espejo del lavabo, pero no se reconoció: Ella no era esa, aquella mujer de ojos desorbitados. No, estaba muy mal
Salió del baño y se dirigió directa a los ascensores. Cuando casi iba a salir oyó una voz que llamaba “Lucía? Te llama a su despacho el director”
¡Estúpida! había pensado que escapar sería fácil pero no era así, vio a la secretaria a sus espaldas ¿no vas a ir?
Resignada se dirigió al despacho el último trago había que pasarlo:
El director la esperaba con gesto serio sentado a la mesa:
- Lucía siéntate por favor:
Lucía se sentó sin levantar los ojos de la mesa
- Nos has impresionado a todos mucho con tu intervención en la reunión de hoy
Buscó en su cabeza tenía que decir algo una explicación una excusa…
- Eres el tipo de gente que buscamos en esta organización, sincera, con agallas, que se atrevan a decir la verdad. El puesto que ocupaba González es tuyo si lo quieres
- Es usted un incompetente.
- ¡Sigue así Lucía, me encanta la gente con humor!

5 comentarios:

By-tor dijo...

¡¡Qué bueno!!.
¡Quien no ha soñado esto alguna vez!...y sigamos soñando, que algunas veces los sueños se hacen realidad. :-)

La Gata Insomne dijo...

Ariadna!!!!
eres una magnífica escritora!!!!!
qué bueno y bien llevado este relato.
Y yo que no me decido..... pero es que creo que aquí lo que hay es talento, y no talleres!!!!

Besos y FELICES VACACIONES que te las mereces!!

cieloazzul dijo...

caramba Ariadna!!!
me has tenido sumida en este relato!!!
genial!!!!!
te felicito:)
besos!

Insomne dijo...

Querida Jefa estoo...

Ups, se me olvido que queria decir, sería mentira.. o me has dejado sin palabras, una de dos.

Por cierto te dije que eso no se hacia, las pastillas son para compartir ;)

Que pases unas felices vacaciones..

Fdo. Anselmo :)

Pedro Chincoa dijo...

naufragué y algunas palabras malditas me trajeron aqui. Las mismas que dice Lucía con la boca llena de miedos. Tal vez, solo tal vez, en la violencia desatada por el éxtasis nace un personaje interesante. juzgo o interpreto, o es lo mismo. tiene ritmillo este relato, sin buscar la metáfora, no siempre recomendable para gustar. a pesar de que no hay un ápice de pornografía emocional, no malinterpreten, me gustó la ligereza del relato.
un saludo poco serio.