miércoles, 6 de junio de 2007

Las bodas de Agustín Matallana IV

He comprado un cuaderno nuevo...



- ¡Ave María Purísima!
- Sin pecado concebida. Hoy llegas tarde, ya habíamos empezado a pensar que no vendrías...
- Vengo de oir misa en la catedral, ya fui esta mañana pero quería ir por la tarde de nuevo, que además hoy se casaba Don Agustín con la mosquita muerta esa de la Remedios. Pobrecito iba limpiaito, un hombre tan bien plantado y con dineros, mira que acabar con esa. Tortas se daban todas las mozas por enamorisquearle, pero él ni caso, hasta que un día...¡mirá tú, se le vió rondando a la Avellaneda! Ni en sus mejores sueños había pensado esa petiseca que iba a conseguir marido, todo el día metida en la casa con el primo pegado a las faldas, y no sólo se casa sino que lo hace con Don Agustín, el más rico del pueblo.
- ¡Deja ya de criticar y cuéntanos como fue!
- Pues oficiaba el obispo y catorce curas más, todos con sus casullas blancas y cantando el gori-gori. Él estaba guapísimo con su traje oscuro, parecía un actor de cine, luego entró ella del brazo de su tío que fue el que la llevó al altar. Iba temblando como una hoja, la fragilona...
- ¿Y el vestido? ¿Cómo era el vestido?
- Todo de encaje, con las mangas así y una cola de cuatro metros que no le dejaba casi andar.
Dicen que él se empeñó que quería que su mujer llevase la cola más larga de todas las novias que se han casado en Prístina y vaya si lo consiguió. Remedios iba sofocada y estaba roja del esfuerzo, en un momento pareció que se desmayaba, pero luego aguantó.
- ¡Ay quién pudiese ser ella! ¡Y dejar de coser para otros y ser señora!

3 comentarios:

La Gata Insomne dijo...

Te felicito, te recuperas pronto!!!
si esto lo escribiste en el nuevo Qé viva, esta historia me tiene ecantada.

Porfis copia todo en el ordenador o cuélgate el cuaderno al cuello

besos

islabel dijo...

No tengo palabras. Sabes que se me recuerda a la Regenta? un poco Clarín y un poco de García Márquez, el hilo de Ariadna cosiendo y fabricando cosas nuevas. Se le parece pero no, un estilo propio y un aroma.

Enhorabuena por esas bodas, únelas bien y guárdalas a buen recaudo hechas un ovillito que puedas seguir sin perderte.

Muchos besos, amiga mía, y brisa para la inspiración.

Anónimo dijo...

Oiga doña y el combite donde es..
¿ hay autobuses ?..

Un abrazo hermanita