viernes, 29 de junio de 2007

Helada



El primer mordisco es el mejor. Lo muerdes con una mezcla de temor y ansiedad. No sabes si estará aún demasiado duro, pero sabes que no puedes esperar demasiado tiempo. Te deleitas en el sonido, en ese "clac" que abre su corazón cremoso y helado. Está muy frío, tanto que un escalofrío agudo de dolor penetra en tus dientes, pero pronto pasa. Tu boca está poseida, no importa el dolor. El calor de los labios deshace la crema, que sabe a playa, a pellas por las ramblas, a chicas de piel tostada. Quieres detenerte en él, estirar al máximo esos minutos de placer, pero se hace tarde y ya un riachuelo blanco empieza a correr por tu muñeca. Entonces te apuras y tus labios devoran con afán, como si te murieras de hambre, como un loco, hasta que la lengua choca con la aspereza del palo que despiadado, te anuncia que se ha acabado.
Te consuelas royendo el chocolate que ha quedado, preguntándote si sería demasiada gula comerte otro.

4 comentarios:

Insomne dijo...

Puff que calor hermanita, me invitas a uno...
bueno, va, ya te invito yo..

¿De que lo quieres?


Un abrazo.. o mejor no que hace mucho calor ¨;)

El detective amaestrado dijo...

Comer trufo plus es una meta´fora de la vida, seguro

La Gata Insomne dijo...

Niña!!!! qué maravilla de descrción, estás que arrasas!!!!!

saborrrrr!!!!!!!!

Mil Orillas dijo...

ohhhhhhh

nunca la gula es demasiada!

te escribo pronto!

(Supongo que el régimen falleció por causas naturales! jaja)

besitos