domingo, 31 de mayo de 2009

Fugacidad




Cuando empezaba a acostumbrarme a que ya estabamos en abril,

descubro que mayo ya se me ha ido.

Al escribir la fecha sigo poniendo por ejemplo,

31 de mayo de 2008.

2001 me sigue pareciendo una fecha futurista

y me extraña el pensar que ya tengo 31 años...



El tiempo pasa muy rápido

pero no pasa por mí

o al menos no por mi cabeza

y da tanto miedo

viernes, 29 de mayo de 2009

Trentacuentos

Hoy viernes, a las 20:30 de la tarde, se presenta en la Champañería María Pandora en Madrid el libro Trentacuentos. Asistirán al acto representantes de la editorial Casa Abierta, así como varios de los autores, entre ellos mi amiga Alicia Andrés.

Yo no me lo pierdo

martes, 26 de mayo de 2009

Persecución

Sígueme,

te dije sin pensarlo,

y hoy aún siento tu aliento en mi espalda

loco



martes, 19 de mayo de 2009

Hoy se escapó un gorrión

Llegó hasta mí de contrabando cuando apenas era una niña. Yo compartía pupitre con Lilia, la chica más enviada de mi clase de los 12 años. Lilia era alta, con aires de gacela y a mi me parecía muy guapa a pesar de los granos. A esa edad la moda era escribir versos en la carpeta compitiendo por quien los tenía más románticos o ingeniosos. Un día Lilia me mostró un poema que empezaba:

Si te quiero es porque sos

mi amor, mi cómplice y todo

y en la calle codo a codo

somos mucho más que dos


Yo abrí mucho los ojos, señal inequivoca de que algo me maravilla y Lilia añadió con voz modesta: "Lo he escrito yo". En aquel momento Lilia se convirtió para mí en un monstruo fabuloso capaz de penetrar el alma humana. Eso sí, nunca comprendí el por qué empleaba el vos o esos tiempos verbales alterados, en fin a quien le importaba, ella era un genio.

Un par de años más tarde descubrí que un señor uruguayo le había plagiado el poema a mi amiga Lilia ¡Qué vergüenza! Movida por la curiosidad leí el resto del libro de poemas de aquel tipo valorando hasta donde podría llegar su desfachatez. Luego leí libros de prosa acerca de alegrías maltrechas y pactos de no agresión con Dios, leí libros de patrias caidas casi en el olvido, leí tanto que Lilia y su carpeta de poemas se alejaron por el bosque brumoso de mis recuerdos, dejando en sus lugar la figura brillante de un señor con apellido italiano

Pasaron los años y una noche un muchacho en una discoteca me recitó al oido un poema que decía "No te salves". Yo ya estaba prevenida y supe al instante que el mérito no era del muchacho, me recordé a mí juiciosamente que en aquel momento el plus emitía 8 pases del "El lado oscuro del corazón", y me enamoré de él con gana y me desenamoré de él (otra Lilia al fin) poco después a conciencia. En esa película no pude dejar de fijarme en el entrañable señor que con gran pasión le recitaba poemas en alemán a una señorita en el burdel donde se encontraban los protagonistas ...





Lo años pasaron y esta vez me toco conquistar a mí y seguí las recomendaciones del que ya se había convertido consejero en la sombra y te miré mucho tiempo y memoricé uno a uno los lunares de tu piel y construí con palabras y aprendí como eras y te quise como eras ya de lejos hasta que llego la suerte y un día me necesitaste y fui y sigo a tu lado y aun a veces, desnuda y en lo oscuro, puedo desbaratar la muerte.

Hace unos años acudí casi en peregrinación a la feria del libro, para encontrar a áquel que tantas pinceladas de color me había regalado sin saberlo. Tras una cola de hora y media bajo el cruel sol madrileño, llegué frente a él con mi pila de libritos negros. Me entristecí de primeras porque le encontré desdibujado, los años y la enfermedad había dejado huella en él. Llevaba un feo moratón en la frente. Pero cuando le extendí mi libro alzó la mirada y me preguntó el nombre y una luz pícara se asomo a ellos tan llena de vida como la que muchos no se atreverán nunca a vivir. Me dedicó tres palabras escasas pero que rebosaban de ternura e inteligencia.

Hoy se ha ido volando como un gorrión, pero dejando una huella de pájaro en muchas vidas y la mía sigue y estoy segura de que llegarán muchos momentos que podré vivir al arrullo de sus letras y solo puedo darle las gracias, aunque me deje un poco huérfana

domingo, 17 de mayo de 2009

Castigo

Necios fueron los dioses al condenarnos.

Nos impidieron volar

pero nos permitieron

el sublime y último placer de vigilaros desde el cielo.


Edificio Chrysler, Nueva York

martes, 12 de mayo de 2009

Nosce te ipsum

31 años y sigo en el laberinto...

¡Ya me vale!

domingo, 10 de mayo de 2009

Historias de Nueva York I

Se levanta temprano y se acerca a la ventana. Sonríe, hace sol. Cinco días de lluvia amenazaban con estropearlo todo, pero su viejo colega no le ha fallado y ahí está, puntual a su cita, brillando en el cielo. Le guiña un ojo y se mete en la ducha. Deja que el agua resbale largo rato sobre su cuerpo. Siente como las gotas van borrando poco a poco los rastros de la noche, el sudor fermentado en sus músculos, el olor a alcohol y tabaco, las huellas de muchas manos. Cuando sale y se envuelve en la toalla se siente totalmente limpio, como una roca sumergida en un torrente, que poco a poco la va limando hasta borrarlo todo, lisa y pulida, sin marcas. Apenas siente el no haber dormido más que dos horas. Con la toalla rodeando su cuerpo desnudo, abre el armario y escoge la ropa. Los vaqueros nuevos, la camiseta de tirantes blanca, la gorra de los Nicks. Se mira en el espejo y le sonríe al tipo musculado y sexy del reflejo. Oh, yeah. Busca unos calcetines gruesos, el último día tuvo rozaduras. Alguien como él no puede permitirse que algo así le pare. Se ciñe los cordones de sus patines dispuesto a saltar a la ciudad. De repente un gemido surge de la alborotada cabeza rubia que ocupa un lado de la almohada, ni siquiera se había acordado de ella. Reprimiendo una oleada de asco y disgusto, cierra la puerta de un portazo y se lanza sobre el asfalto. Va esquivando coches y autobuses, sintiéndose veloz y poderoso, navegando en el laberinto de hormigón y acero que compone la ciudad. Los árboles le saludan de lejos. Conoce el parque perfectamente y no tarda en llegar. Ya hay bastante gente, pero falta él. Saluda a algunos colegas y se prepara. Al quitarse la camiseta siente las miradas ávidas de cientos de viandantes taladrándole el pecho. Oh, yeah. Se ajusta sus gafas y baila.

viernes, 8 de mayo de 2009

A mis amigas

Aviso a navegantes: Post no apto para diabéticos


Hoy es el cumpleaños de dos grandes amigas y no quiero pasar sin dedicarles unas palabras. A una la conocí hace ya casi 15 años, a la otra hace apenas unos meses que le puse rostro, pero las dos significan mucho para mí y que ambas compartan día de nacimiento e idéntico amor por las palabras, es un guiño del azar que debe querer decir algo.

Mirar hacia atrás y pensar en cuando nos conocimos me trae una dulce tristeza, Alicia. Ya no, ya no tenemos 18 años, ni Madrid es una aventura por vivir y el amor y la pasión son ya viejos conocidos que guardan pocos secretos y sin embargo, al pensar en el futuro, me reconforta el saber que siempre vas a estar a mi lado. Gracias amiga, gracias por haberme dado tanto, tanto que no hay letras suficientes, no se han inventado palabras que puedan describirlo. Afortunandamente siempre has sido sabia y sabes leer hasta aquello que no digo. Vamos abriendo caminos Alicia, con miedo pero también con esperanza, y solo deseo que siempre conserves esa magia que te hace ser tan especial.

Llegaste hace un par de años Lena en forma de palabras arrulladas por un rumor de teclas. Como Scherezade, me contaste historias asombrosas que me llevaron a bañarme en las aguas de mil orillas. Me has apoyado siempre con palabras que llegaban sin voz, pero con un aliento cercano. Me has enseñado a creer en mis sueños y solo puedo darte las gracias

A las dos, vieja amiga y nuevo encuentro, Alicia y Lena quiero desearos de todo corazón:


Felicidades