Hoy estoy muy triste, se ha muerto mi Gatita. Tenía 13 años y medio y estaba enferma del higado pero ha sido tan rápido todo (menos de 24 horas) que aún no puedo creermelo. Aun me parece que fuera a aparecer por la puerta del salón y empeñarse en echarse encima del teclado como hacía siempre que me veía escribiendo...
La muerte es así siempre nos pilla de imprevisto la jodida.
Me dejas un hueco muy grande Gatita, hoy se me ha muerto la mitad de la ternura
martes, 27 de noviembre de 2007
domingo, 25 de noviembre de 2007
domingo, 18 de noviembre de 2007
París era un fiesta
"Mais. . .chanter,
Rever, rire, passer, etre seul, etre libre,
Avoir l'oeil qui regarde bien, la voix qui vibre,
Mettre, quand il vous plait, son feutre de travers,
Pour un oui, pour un non, se battre, ou faire un vers! "
Las versos de Rostand flotan a mi alrededor siempre que estoy en París, eso y una melodía suave, probablemente de Edith Piaf ,pero que no soy capaz de recordar. Esta es la ciudad más bella del mundo, al menos para mí que la miro con los ojos empañados de nostalgia. París es la promesa, es la esperanza de qué todo es posible, es el recuerdo de ser felices y deliciosamente tontos. Es amarlo todo: el frío, el aire, el RER, la CAF, las peniches, los museos, faire la fête, los blancos, George Sand, los negros, Piazzola, la mef, la promenade, la pelousse y hasta la comida del Crouss. Es ser pobres y estudiantes y atrozmente dichosos. Ya lo dijo Hemingway: "París era una fiesta" y hoy lo sigue siendo, pero una fiesta en la que yo ya no estoy, ahora solo me queda mirar con desconsuelo tras los cristales.
Etiquetas:
Viajes
jueves, 8 de noviembre de 2007
lunes, 5 de noviembre de 2007
domingo, 4 de noviembre de 2007
Invasión invisible
Tus primeros ataques comenzaron en mis pies. Las plantas rosadas e inocentes no supieron ver lo peligroso de tus intenciones y se dejaron acariciar sin oponer resistencia. Cuando quisieron darse cuenta, ya tu vanguardia avanzaba por los senderos de mis piernas. Se detuvieron en las rodillas para planificar la estrategia, parapetados en las corvas definieron objetivos. Tras un segundo de indecisión, continuaron su incursión ascendente atravesando la llanura blanca de mis muslos.
Yo centraba mi defensa en los miembros inferiores, cuando recibí el ataque en la cabeza. Una lluvia fina me penetró por los ojos sembrando mi cráneo de diminutos guerreros que al unísono coreaban tu nombre. La batalla de la cabeza fue inútil lucharla, antes de empezar ya era una guerra perdida. Mientras, tus batallones ya se habían hecho con mi cintura. Su paso por el pubis fue desolador: no hubo piedad y arrasaron con fuego y rosas hasta los últimos rincones.
La plaga ya era imparable y desesperada decidí apelar a tu benevolencia. Pero fue inútil, eras implacable. Tomaste de rehén mi corazón y me diste el ultimátum: "Ríndete" y mis labios murmuraron: "Jamás" mientras volaban a tu encuentro.

Yo centraba mi defensa en los miembros inferiores, cuando recibí el ataque en la cabeza. Una lluvia fina me penetró por los ojos sembrando mi cráneo de diminutos guerreros que al unísono coreaban tu nombre. La batalla de la cabeza fue inútil lucharla, antes de empezar ya era una guerra perdida. Mientras, tus batallones ya se habían hecho con mi cintura. Su paso por el pubis fue desolador: no hubo piedad y arrasaron con fuego y rosas hasta los últimos rincones.
La plaga ya era imparable y desesperada decidí apelar a tu benevolencia. Pero fue inútil, eras implacable. Tomaste de rehén mi corazón y me diste el ultimátum: "Ríndete" y mis labios murmuraron: "Jamás" mientras volaban a tu encuentro.

Algunas cosas existen aunque no se vean. Hazlas aparecer
Etiquetas:
ficción
jueves, 1 de noviembre de 2007
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



