domingo, 21 de octubre de 2007

Romance de la pena negra


Las piquetas de los gallos
Cavan buscando la aurora,
Cuando por el monte oscuro
baja Soledad Montoya.

Cobre amarillo, su carne,
Huele a caballo y a sombra.
Yunques ahumados sus pechos,
Gimen canciones redondas.

Soledad: ¿ por quién preguntas
Sin compaña y a estas horas?
Pregunte por quien pregunte,
Dime: ¿ a ti se te importa ?

Vengo a buscar lo que busco,
Mi alegria y mi persona.
Soledad de mis pesares,
Caballo que se desboca,
Al fin encuentra la mar
Y se lo tragan las olas.

No me recuerdes el mar,
Que la pena negra, brota
En las tierras de aceituna
Bajo el rumor de las hojas.

¡ Soledad, qué pena tienes!
¡Qué pena tan lastimosa!
Lloras zumo de limón
Agrio de espera y de boca.

¡Qué pena tan grande! Corro
mi casa como una loca,
mis dos trenzas por el suelo,
de la cocina a la alcoba.
¡Qué pena! Me estoy poniendo
de azabache, carne y ropa.
¡Ay mis camisas de hilo!
¡Ay mis muslos de amapola!

Soledad: lava tu cuerpo
Con agua de las alondras,
Y deja tu corazón
En paz, Soledad Montoya
Por abajo canta el río:
Volante de cielo y hojas.
Con flores de calabaza,
La nueva luz se corona.

¡Oh pena de los gitanos!
Pena limpia y siempre sola.
¡Oh pena de cauce oculto
y madrugada remota!.
Federico García Lorca

miércoles, 17 de octubre de 2007

Tatadios

Le hice el amor muy lentamente. Luego, me lo comí.

lunes, 15 de octubre de 2007

Blog Action Day

Hoy 15 de octubre, aparte de ser el cumpleaños de mi madre y el día de santa Teresa de Jesús es el Día de Acción Bloguera. ¿Y en qué consiste esto os preguntareis? Esto va de que los blogueros mundiales nos unamos por una causa, este año: Nuestro planeta

Este video es muy, muy freaky, y un tanto absurdo pero transmite el mensaje, no?


Y ahora sí:

¡Mamá felicidades!

¡Te quiero!

domingo, 14 de octubre de 2007

Pobre Papá

Me había decidio, de aquel día no pasaba. Llamé a mi padre sobre las once y le pregunté con estudiada solicitud: "¿Papá, te apetece que comamos juntos?" El corazón me latía loco en el pecho mientras deseaba desesperadamente que me dijese que no podía, que tenía otro compromiso, mucho trabajo, no sé, una de esas excusas de hombre ocupado que tan a menudo solía poner. Pero no, me dijo. "Te paso a buscar a las dos".
Fuimos a un asador vasco: Mesa para dos, croquetas de txangurro, por aqui por favor, tortilla de bacalao, ¿fumador? por supuesto, cocotxas de merluza, "Que tal estaba todo?, un orujo.
La botella de rioja entre dos no fue suficiente para aflojar mis nervios. La conversación seguía su senda habitual con paradas programadas en el trabajo, el piso, qué tal le iba a mis amigas de la infancia. No tenía por qué decirlo, aquella comida podía ser una más, no era necesario. Salí del restaurante contenta decidida a dejarlo pasar, pero un cielo plomizo que amenazaba lluvia me devolvió a la realidad. Era absurdo, tenía que hacerlo. En un semaforo tragué saliva y le dije: "Papá tengo que decirte algo". Mi padre me miró muy serio y me dijo: "¿Qué pasa hija?""Papá, tengo novio" le dije y el cielo llenó mis días de niña de agua.
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Vuelta al taller...

viernes, 5 de octubre de 2007

Ocultos


Isabel Muñoz, Cuba 2001
Más en la Fundación Canal

jueves, 4 de octubre de 2007

Certeza

Hoy la he visto en el parque. Creo que me estaba siguiendo