domingo, 30 de septiembre de 2007

Hombre con violín

Esos hombres del violín llevan su voz en el brazo
como la vena firme de una canción muchacha.
Van celándola dulces, con los ojos cerrados,
todos brasa y suspiro del ensueño que llueve
diminuto rocío de aprisionadas flores
en los cuerpos fragrantes de sus violines músicos,
aun con hojas y aromas del encendido bosque.

Un violín es la voz de una fuente con viento
a la que brizan ásperos y dulcísimos soplos.
Lo sabe quien lo pulsa, y flotan sus cabellos
como yerba que sube por el tronco de un árbol,
mientras la mano empuja hacia el cielo las cuerdas
y la otra recorre con el arco un zodíaco.

En rubio; huele a nardo en la noche con luna,
y de jazmines siembra la abandonada tarde.
Tan delgado y ligero como fueron las ninfas,
sinuoso y con algas, como verde sirena.
Es la voz que prefiere la Primavera fría.
Y al Otoño le cuenta que se fueron las aves.
Los cipreses la exhalan. El calor de los vuelos
en los violines junta con las plumas los nidos
Carmen Conde
Yo conocí a un hombre con violín. Aún a veces, de lejos, me hace vibrar

viernes, 28 de septiembre de 2007

Sed



Mi gata siempre tiene sed.


Le enseño a hacer trucos: a beber de un vaso, de una botella, a pedirle a la gente con su patita cuando ve que inclinan sus vasos. No importa que en la cocina siempre tenga un cacharro lleno, si ve agua, tiene que probarla


Mi gata no entiende al agua, le fascina esa sustancia, fluida, húmeda, cambiante, caprichosa, que le anega el pecho de ansias y que nunca logra atrapar del todo. Es como cuando leo en la cama y se tumba a mi lado y se empeña en estar volcada en el libro, toda patas y ojos sobre el baile de hormigas negras. Incapaz de compreder lo que las páginas abrigan, pero sabiendo que allí, algo importante pasa.


Anda, hazme agua

domingo, 23 de septiembre de 2007

¿Noche en Blanco?


Más bien noche mojada, masificada y con falta de organización.
Comenzamos nuestra ruta a las 8.15 en el Estanque del Retiro para asistir al espectáculo Tubas en el lago. El silencio de las Sirenas. de Tres un artista experto en experimentar con el silencio (al menos eso ponía en el programa). Cuando llegamos ya todo el perímetro del lago estaba abarrotado de gente, predominando las familias con niños de corta edad, por lo que silencio al menos entre la audiencia, había bastante poco. El espectáculo consistía en una docena de barcas azules que se movía por el lago ocupadas por un hombre que tocaba una tuba y una mujer disfrazada de sirena en la proa. No había sonido, ni luces adicionales a las del parque, por lo que el lamento de las tubas se perdía entre la algarabía de la gente y las barcas en 10 minutos casi no se veían porque se había hecho de noche. Como concepto, muy poético, pero no era un espectáculo destinado a masas, ni adecuado al espacio donde se representaba, conclusión un fiasco.
(Nota; la foto es de la web, ya les habría gustado que se hubiese visto así, bueno o que se hubiese visto algo)
Arrastrados por una marea humana que huía del parque y se abalanzaba sobre la calle Alcalá, algo decepcionada pero no aún descorazonada, llegamos a la Plaza de la Constitución, donde una pantalla gigante que repetía hasta la saciedad el úlimo spot del Corte Inglés anunciaba el espectáculo Atmósfera. Decidimos esperar a que comenzase, nosotros y unas 5000 personas más que empezaron a tomar la calle ante la estupefacción de los conductores. El espectáculo consistía en crear una nube con humo bajo la puerta de Alcalá: mola, a que sí. No sabeis como les gustó a las 5000 personas que esperaban desde hacía media hora. Yo como soy una insensible circulé hasta la Casa de América.
En el Palacio de Linares, habían plantado dos donuts en la fachada, (simbolizaban lo eterno de los mitos, o algo así) y una voz en off con acento argentino recitaba el Discurso del Dios de la lluvia. En fin... En la Casa de Correos había proyecciones sobre la fachada, creo que estaban inspirada en algo de Valle-Inclán (?)
Aunque habían cortado el tráfico, la gente inundaba toda la calle y formaba colas descomunales a la puerta de los museos. Estabamos a punto de huir a cenar, cuando nos atrajo un lamento desde Colón. Allí unas sirenas de barco interpretaban jazz y másica clásica: me gustó, pero aún así, me fui a cenar...ya había tenido suficiente cultura y empezaba a llover a cántaros.
Lo mejor: la proyección de cortos que encontramos de vuelta a casa en Atocha y el ejercicio que hice oye, que no todas las noches me hago 8 kilometros a patita.
El año que viene creo que me largo a la Sierra, la cultura la prefiero pagando. Sólo espero que el Hay este mejor...

Más en El Mundo

domingo, 16 de septiembre de 2007

En el Jardín Botánico


Esta mañana he ido al Jardín Botánico. Es increíble, el ruido de lo coches apenas se escucha.
Allí las personas callan y los árboles hablan en silencio. No es un mensaje claro, son palabras murmuradas a través del viento, como ancianas maliciosas que hablan entre dientes, para que sepamos que han dicho algo pero no nos quedemos con qué. Pero los árboles tienen blando el pecho y después de un rato te hablan ya de frente: hablan de cosas antiguas y húmedas, en general tienen poco que ver con los hombres.
Un sendero me lleva hasta las dalias que plantó Antonio José.
Inclinan la frente pesarosas como avergonzadas de su flamante cabellera, mientras unas abejas descomunales las visitan, aturdiéndolas con sus halagos hasta que sólo queda un zumbido en su cabeza.
Los cristales de los invernaderos esconden mundos secretos, de formas peligrosas. Invitan a caer en una concupiscencia primigenia, olvidada en el Edén. Los cactus se yerguen hacia un cielo ciego, con sus espinas apúntando a todos los lugares del mundo.

En el Jardín Botánico late la vida.

lunes, 10 de septiembre de 2007

Chocando con la realidad

Ayer estaba bajo el sol en una playa.
Esta noche un misterioso desconocido con un más que evidente parecido a Jude Law, se rendía a mis encantos, cuando el despertador sonó:
  • Eran las 6:30
  • Estaba en Madrid
  • Llovía
  • Lo primero que hice fue pisar descalza el vómito del gato en el pasillo a oscuras
  • Cogí atasco
  • LLegué a la oficina para que mi jefe me comunicase que mi cambio de puesto, antes inminente, se retrasaría unos meses ya que aún no habían empezado a buscarme sustituto.
  • Añadió que durante las próximas semanas necesitará que realice mis funciones y las de otro compañero, que también "se muda de departamento" hasta que su sustituto se incorpore
  • De paso me dijo que con tanto trabajo no podría ir al viaje que tenía planeado la semana próxima semana a Barcelona y que ya había cancelado por mí el avión y el hotel.

Me vuelvo a la cama, quiero seguir soñando...

domingo, 9 de septiembre de 2007

Volver

"La travesía de mil millas comienza con un paso."
Lao Tse