
La vimos entrar, oh si, la vimos. Temblaba ¿os acordais como temblaba? La miramos con nuestros mil ojos desde las sombras riéndonos bajito. Llevabamos esperándola siempre, desde mucho antes que existiese, sabiendo que nosotras sólo existiríamos si existía ella. ¡Cuánto la hemos esperado! Nos acercamos hasta rodearla, queríamos conocerla. Le echamos el aliento en el cuello y volvimos a reir entre dientes, cuando se estremeció. Recorrimos sus palmas húmedas ¿Os acordais hermanas de cómo sudaban aquellos deditos? Oh si hermanas sudaba, sudaba de miedo. Le alborotamos el pelo con la ayuda de un murciélago. Aún nos acordamos del eco que provocó su grito ¿no es así hermanas? Luego ella buscó en su bolsillo e hizo luz y nosotras nos desvanecimos para seguir mirándola desde las paredes, como la hemos mirado todos los días de su vida.

